Once consideraciones sobre el gaitanismo como ideología política en Colombia

Edición #94

“El gaitanismo hizo posible agrupar políticamente a los individuos en torno a intereses de clase, constituyendo la dicotomía ‘pueblo’ vs ‘oligarquía’ lo que a todas luces trascendió la política bipartidista habitual”.

Por Esteban Morales Estrada

Magíster en Historia y docente de secundaria estatal. Twitter: @EstebanMoralesE

A continuación, presentaré 11 puntos centrales para entender el fenómeno del gaitanismo como ideología política en la Colombia de mediados del siglo XX. El asesinato de Jorge Eliecer Gaitán (nacido en 1903), en 1948, representó un acontecimiento fundamental para el país, y agudizó los problemas de violencia política en el escenario nacional. Además, abrió el campo a una contraofensiva reaccionaria, que, a principios de la década del 50, desató el terror, bajo la guía de Laureano Gómez.

Conmemorar a Gaitán no consiste en repetir clichés, o en idealizarlo (como todo ser humano tuvo contradicciones y ambigüedades), sino en estudiar su legado, su vida, y el proceso dinámico de la evolución de su ideología, entendida como un fenómeno que inspiró un movimiento político importante. La idea no es, desde nuestra perspectiva, crear un héroe de bronce, perfecto e incuestionable; pero tampoco satanizar la existencia del líder asesinado hace 75 años. Por el contrario, debemos reactivar a Gaitán, estudiándolo.

I

Un aspecto que fue importante del Gaitanismo es que logró debilitar las lealtades bipartidistas tradicionales en la Colombia de la primera mitad del siglo XX. Si bien existieron matices diversos en los históricos Partido Liberal y Partido Conservador (que existen hasta hoy y que se remontan a la mitad del siglo XIX), la gran mayoría de la población colombiana hacía parte de una u otra colectividad por herencia familiar o tradición heredada. Sin embargo, lo que resulta central es el hecho de que el gaitanismo no logró romper definitivamente con el liberalismo, aspecto que se constituyó en una ventaja y una limitante al tiempo. En cuanto a lo anterior, el hecho de tener raíces en el liberalismo, significó que el gaitanismo se acopló con cierta comodidad a la cultura política del país, dominada por los dos partidos tradicionales, caso contrario a otros partidos como el Partido Comunista Colombiano (surgido en 1930), que era una minoría extraña para gran parte de los colombianos de la época. Pero lo que era una ventaja, también representó una limitación, ya que el gaitanismo no pudo soltarse definitivamente del liberalismo (de donde provenía) para constituir un tercer partido perdurable. Gaitán y sus seguidores pueden entenderse como parte del liberalismo de izquierda, que surgió desde el interior del sistema político tradicional.

II

Otro asunto de relevancia es que el gaitanismo hizo posible agrupar políticamente a los individuos en torno a “intereses de clase”, constituyendo la dicotomía “pueblo” vs. “oligarquía”, lo que a todas luces trascendió la política bipartidista habitual. Se era liberal o conservador, por tradiciones, costumbres o herencias de tipo familiar, pero no era un asunto de tipo ideológico en la mayoría de los casos. La aparición de este factor representó algo central, ya que anuló las ideas imperantes en torno a la fidelidad liberal o conservadora.

III

Otro aspecto central es que el gaitanismo no puede ser entendido como una corriente que fluye desde arriba (líder), hacia abajo (pueblo), de manera exclusiva y unívoca. Conviene entender a Jorge Eliecer Gaitán como un catalizador de una serie de preocupaciones y contradicciones presentes en la sociedad colombiana de los años 20s, 30s y 40s. La progresiva urbanización, la llegada de nuevas ideas políticas, el fin de la Hegemonía Conservadora y la aparición de la República Liberal (en 1930 llega a su fin un periodo largo de gobiernos conservadores y se dan varios gobiernos liberales), la industrialización del país y las luchas agrarias, son elementos sin los que resulta imposible entender la preponderancia del gaitanismo, y su progresiva influencia en cada vez más colombianos.

IV

Gaitán hizo parte de una tradición específica dentro del Partido Liberal, antecedido por figuras como Rafael Uribe Uribe (1859-1914) o Benjamín Herrera (1853-1924), entendido como un liberalismo heroico, popular o disidente (Uribe Uribe y Herrera fueron figuras centrales del liberalismo en la Guerra de los Mil Días). Lo anterior refuerza la diferenciación clara entre dos tipos de liberalismo presentes a mediados del siglo pasado: el popular y el oligárquico. Gaitán es reconocido por sus seguidores como un continuador de Uribe Uribe.

V

Otro asunto, muy relacionado con el anterior, tiene que ver con la idea de que Gaitán era un “radical”, comprensible en una cultura política acostumbrada a un siglo de bipartidismo. Tanto sus enemigos, como sus seguidores pensaban que era una figura con un discurso de tipo “radical”, razón por la cual, para 1947 los conservadores se sentían alarmados por una situación para ellos escandalosa: el “liberalismo colombiano se estaba convirtiendo en comunismo”.

VI

Conviene aclarar que no existía un único gaitanismo, de características milimétricamente definidas. Por el contrario, asuntos regionales (Bogotá vs. regiones), de formación académica (intelectuales vs. pueblo), o de tradiciones heredadas, mediaban en la apropiación que diversos sectores sociales hicieron de las ideas de Gaitán que pululaban en periódicos y por la radio. Sin embargo, pese a dichas tensiones internas, puede decirse que la corriente preponderante dentro del gaitanismo creía en una lucha frontal contra el statu quo.

VII

Por otra parte, conviene recordar que, si bien el gaitanismo fue más fuerte en unas zonas que en otras, se constituyó como una fuerza política de carácter nacional, representando un desafío muy serio para las estructuras imperantes en torno a las élites tradicionales. Pese a lo anterior, el gaitanismo no fue homogéneo, y por el contrario se fue construyendo en torno a un proceso dinámico, entre un gaitanismo oficial y uno popular. Tienen un papel fundamental en sus estrategias de comunicación la radio y el periódico Jornada.

VIII

La potencia del gaitanismo no puede explicarse exclusivamente por las capacidades oratorias y el carisma específico del político bogotano. Por el contrario, puede afirmarse que, en medio de un ambiente caldeado socialmente, propicio para las ideas diferentes, Gaitán aparece como intérprete de su época, y su figura no hace más que potencializar contradicciones existentes.

IX

Más allá de los miedos conservadores, otro aspecto que resulta importante, es el de definir al gaitanismo como una tendencia política de tipo reformista, aunque algunas de sus propuestas fueron percibidas como de tipo “radical” (como se enunció antes), debido a la preexistencia de un sistema bipartidista vetusto. Estas ideas fueron: la lucha contra el statu quo, la consigna de que “el pueblo es superior a sus dirigentes”, la importancia de la “democracia económica” para la existencia de una “democracia política”, el papel central del Estado, y la lucha por una verdadera y genuina democracia.

X

Podemos definir la ideología del gaitanismo como una tentativa de unificar dos conceptos que son complementarios: realizar la justicia social, por medio de un fortalecimiento de la democracia, de lo que se deduce que para la mayoría de gaitanistas no existía una democracia genuina, autentica o verdadera. Dicha búsqueda de una restauración de la república, enfocó su interés en la búsqueda de una “democracia pura”, que debía llevarse a cabo por un “verdadero liberalismo”, representado este último por Gaitán.

XI

Finalmente, debemos considerar que, para los gaitanistas, la democracia significaba el fin del control de la oligarquía y las élites sobre las instituciones políticas. Por otro lado, el concepto de justicia social consistía en el final de las desigualdades económicas, que resultaría en la mejoría del nivel de vida de los habitantes de la nación. Dichos conceptos tenían como receptor principal (sin dejar de lado el multiclasismo presente en el gaitanismo) al pueblo trabajador, considerado como el protagonista fundamental.  En ese orden de ideas, se da un interés en torno al socialismo por que articula y concatena los conceptos de democracia y justicia social, sin embargo, el espectro del liberalismo siempre permanecerá vigente dentro de la ideología gaitanista, que llevó a cabo una crítica intuitiva del capitalismo.

Como conclusión, y después de dejar claros algunos aspectos que nos parecen centrales para entender el fenómeno político de Gaitán en Colombia, podemos cerrar diciendo que los tres pilares de la ideología del gaitanismo fueron: las demandas populares (participación, equidad, tierra, bienestar, cambio), presentes en las convulsas y agitadas décadas de los 20s, 30s y 40s; las ideas de Gaitán, que interpretaron y manifestaron los cambios que experimentaba el país; y los dos aspectos anteriores, se suman a una tradición liberal de izquierda, existente desde décadas atrás, lo que dio una cohesión, una lógica y una estructura a una crítica a la sociedad imperante, que se acopló a una cultura política ya presente en el país, con miles de seguidores, que sólo esperaban una reaparición.

Con una gigantesca esperanza popular depositada en Gaitán, su asesinato el 9 de abril del año 1948, significó una rebelión popular de varios días, agravó los problemas de violencia bipartidista por todo el país, satanizó la movilización popular, y dejo la vía despejada para la instauración de una agresiva y terrorífica contraofensiva reaccionaria, que aún hoy sigue atormentando al país con sus coletazos, y con sus reticencias a la novedad política y social.

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