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Que Uribe vaya a la JEP, dé su versión y cuente su verdad

Los crímenes conocidos como falsos positivos, que fueron ejecuciones extrajudiciales que manifiestan la degradación del Estado y las fuerzas de seguridad durante el mandato de Álvaro Uribe, siempre han recibido el repudio y el rechazo de amplios sectores de la opinión pública, tanto en Colombia como en el mundo. Nada más abominable que aprovechar los apuros de un joven y mediante el engaño de ofrecerle trabajo, para asesinarlo a sangre fría, hacerlo pasar como terrorista y recibir una recompensa. La historia reciente no registra una secuencia de homicidios de esta degradación.

20 años de creciente movilización social y política

Parte I: El anochecer

La esperanza de un mejor porvenir social que nos llene de motivación a estudiar, investigar y trabajar día a día, se ve ensombrecida para millones de jóvenes colombianos. Según las mismas cifras oficiales, el desempleo juvenil cerró el 2020 en 21,6% [1], si no fuera suficiente, el conteo diario de asesinatos de líderes sociales y masacres de jóvenes ha elevado la cuenta a 1.139 víctimas [2], ante la mirada indolente del gobierno, cuyo mandato ha sido el de mayor violencia desde la firma de los acuerdos de paz [3].