Editorial. El pueblo elegirá su senador, Fabio Arias, vocero de los trabajadores y trabajadoras

mariela y damaris

El PTC adelanta su campaña electoral a todo vapor, acaso la desplegada en las mejores condiciones de toda su trayectoria. Obedece ello a la conjugación de varios factores.

Porque Colombia entró en un período nuevo de su historia reciente, de aceleración hacia el progreso: el del Gobierno Petro. Un tramo del inicio de reformas profundas, de agudización de los enfrentamientos de clase, de intenso y rápido aprendizaje de las masas, y de una oposición oligárquica encarnizada y feroz frente al cambio, con un recrudecimiento tal de la lucha política en Colombia jamás vista desde los tiempos de la Violencia liberal-conservadora.

Porque la antesala y fuerza motriz de este nuevo período fue la rebelión social de masas de los paros nacionales de 2019 y 2021, verdaderos estallidos sociales como justamente se les referencia en el lenguaje habitual reciente de los colombianos.

Porque la clase obrera colombiana ha capitaneado sin pausa la resistencia civil del pueblo colombiano ante el modelo neoliberal, la plutocracia que centuplicó sus fortunas con dicho esquema, y el dominio imperialista estadounidense sobre la nación. En el conjunto de ese proceso de lucha, el liderazgo del presidente de la CUT, Fabio Arias Giraldo, camarada integrante de nuestra dirección central, ha jugado un papel de primera línea. Y en especial, tanto en la convocatoria como en la exitosa realización de las grandes movilizaciones de masas del cuatrienio, en la defensa cerrada de los avances logrados por el Gobierno Petro y en cada una de las reivindicaciones básicas del período en el movimiento obrero.

No sólo contribuyendo en el rescate de los derechos laborales conculcados por las administraciones neoliberales, el uribismo y sus gobiernos, con la reforma laboral, la pensional y el alza sin precedentes del salario mínimo, sino en la multitudinaria y clamorosa presencia de trabajadores y pueblo en toda Colombia, en resuelto respaldo a la exigencia de respeto a nuestra soberanía y autodeterminación nacional ante las amenazas del autodeclarado rey gringo, antes y después de la agresión imperialista a Venezuela y del secuestro del presidente Maduro.

Porque en la compleja situación, el papel el presidente de la CUT ha obtenido un claro y extendido reconocimiento de los trabajadores del país, de gran parte del campesinado, de los jóvenes, mujeres e intelectuales progresistas, del Gobierno del cambio, y del Frente Amplio Unitario. Todo lo cual augura la votación suficiente para su elección como senador.

Sin duda que Colombia se juega su entera suerte en las elecciones de 2026. Los resultados de las presidenciales y de Congreso repercutirán por varios lustros en la vida nacional. Persisten las sombras de la amenaza de intervención imperialista yanqui, del complot ultraderechista de la oligarquía contra el proceso de cambio, y del resurgimiento mundial de las más oscuras fuerzas partidarias del fascismo encabezadas por el gobierno de Donald Trump. Pero al mismo tiempo se levanta el gran oleaje de la resistencia de masas en el mundo entero, dentro y fuera de los Estados Unidos. Lejos de ser la excepción, Colombia se ha unido al torrente del gran frente mundial en formación, antifascista, antihegemónico y por la democracia. La izquierda y el progresismo, la fuerza principal del país actual, aúnan esfuerzos en la conformación del gran frente amplio que ha de concentrar la fuerza del pueblo para vencer. Y sobre la cresta de esa marea insumisa, el pueblo elegirá su senador, el vocero de los trabajadores y trabajadoras de Colombia.5 de enero de 2026

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