Uribe, el de los falsos positivos, lo propone Paloma como ministro de Defensa
Yezid García Abello / @yezidgarciaa
Coincide la propuesta de Paloma Valencia de nombrar al expresidente Uribe como su ministro de Defensa en caso de ganar las elecciones presidenciales con la alarmante cifra que hizo pública el presidente de la JEP, Alejandro Ramelli Arteaga: las ejecuciones extrajudiciales, llamados falsos positivos, no son hasta ahora 6.402 sino 7.837, entre 1990 y 2016. Para el lector de la noticia, es evidente qué para la candidata consentida del uribismo, la que se reclama su hija, a mayor número de jóvenes humildes asesinados por las Fuerzas Militares en esos trágicos años, mayor la capacidad de Álvaro Uribe de ejercer el cargo de ministro de Defensa.
Pero Colombia sabe y no olvida que con ese nombramiento frente a esos asesinatos no habría verdad, justicia, reparación y compromiso de no repetición. Pretende Paloma que el país olvide y, en especial, los votantes el próximo 31 de mayo, que en los períodos de Uribe se persiguió a los magistrados de las Altas Cortes; se impuso el neoliberalismo, la privatización y la vulneración de los derechos del pueblo trabajador; se censuró a la prensa y a la oposición de la época; se modificó con trampas y sobornos la Constitución Nacional para aprobar el “articulito” de marras; decenas de altos funcionarios fueron condenados por corrupción, hoy presos o prófugos en otro países y se enriquecieron vendiendo “manillitas” los pelados Tom y Jerry.
Para “descrestar calentanos” la fórmula vicepresidencial de Paloma Valencia, Juan Manuel Oviedo, dice que no le gusta la propuesta ministerial de la candidata pero a renglón seguido, cínicamente, aclara qué quien nombra los ministros es la futura presidenta y él es solo una llanta de repuesto, y procede a fundirse en un abrazo vergonzante y público con ella, para tranquilizar al uribismo con su férrea unidad.
Pese a la feroz campaña de la ultraderecha, de los grandes medios, de los partidos de oposición al gobierno de Petro, la situación política ha evolucionado favorablemente hacia las candidaturas progresistas de Iván Cepeda y Aída Quilcué que llenan las plazas y las calles de Colombia. Las candidaturas de derecha van rezagadas y desenmascaradas, tiene contradicciones internas, se reducen a recintos cerrados y no salen al espacio público. Las de centro languidecen por no definirse al lado del progreso, la democracia y el pueblo. Pero ello no basta para asegurar el triunfo en primera vuelta. La campaña debe insistir en arropar la casi totalidad de las fuerzas democráticas de izquierda y centro izquierda, convocarlas a su vinculación, a la unidad, a la movilización y ha entender lo mucho que está en juego.
Nos vemos el primero de mayo con Iván Cepeda en la plaza de Bolívar de Bogotá.
30 de abril de 2026